Tarot

Sabía que estos que mi vida cambiaría. “En esta semana se decide todo” le dije a más de una persona, convencido de que es lo que ocurriría. ¿Por qué estaba tan seguro? Porque hoy es su cumpleaños. Ella, la vikinga, cumple 26 años este 1 de Diciembre. Hoy es el momento culmine, mi última instancia de acercarme a ella, de comunicarme. Quizás por eso me esmeré tanto en el email que le envié o en el video que grabé para desearle un feliz cumpleaños…

Mi madre es una mística. Al verme perdido, confundido y lleno de dudas, decidió poner en práctica su don para ayudarme. La llegada del cumpleaños de la vikinga no era lo único que me tenía preocupado y a la vez sintiendo angustia. Era todo. Encontré qué es lo que quiero hacer de mi vida, mi camino, pero no tenía idea de cómo llegar allá. Esto, sumado a mi complicada vida sentimental, ponía las cosas bastante de cabeza. “Voy a leerte el tarot” me dijo mi mamá. Este viernes las cartas, literalmente, estaban tiradas.

Mi futuro cercano está lleno de decisiones importantes que tomar. La mayoría son opciones que aún no se me presentan, pero que le darán un giro a mi vida. Todo comenzó desde el momento que me senté frente a esas cartas con extrañas ilustraciones que a la vez tenían un significado tan fuerte. O quizás ya había comenzado algunas horas antes, cuando decidí seguir aquella visión que me decía que debía ir a San Pedro de Atacama.

El próximo vienes estaré en medio del desierto. Parece un plagio a “El Alquimista” de Paulo Coelho, pero es algo que vi y que debo hacer. Esta ciudad me está asfixiando. Desde que volví de Buenos Aires y perdí el amor de la mujer que más intensamente he amado, mi mundo se desmoronó. El lado positivo es que la pérdida me motivó a buscar desesperadamente llenar el vacío de mi existencia. De la destrucción de mi mundo surgió un nuevo universo, el cual quiero purificar bajo el sol del Atacama, en la arena, la nada.

Creo que la lectura del tarot me marcó. Dio una luz entre tanta niebla y reveló interesantes posibilidades para mi futuro existencial y sentimental, además de una serie de situaciones que ocurren en el presente, a mi alrededor, que nunca imaginé. No puedo adelantar los eventos que están por venir, pero estoy mucho más preparado para reaccionar ante éstos y tomar las decisiones correctas. Al parecer tenía razón desde el comienzo. Esta semana mi vida sí cambió.

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