Pasado

Hablar del pasado no es un problema, desde el punto de vista racional. Pero cuando se tocan temas delicados, como, por ejemplo, la vida sexual de tu actual compañero o algún trauma infantil; la racionalidad no se puede usar como parámetro válido para analizar las consecuencias de una conversación de este tipo. Si bien el tema del que se hace referencia ha transcurrido en un tiempo pasado, el hablar sobre éste lo hace presente, lo que despierta en la otra persona sentimientos reales en el aquí y el ahora. Esta reacción natural y básica humana ya no corresponde al terreno de la razón, si no que puramente al ámbito emocional.

En resumen: Usted no sea imbécil y deje el pasado donde tiene que estar, es decir, en el pasado. Así va a vivir un presente mucho mejor. Garantizado.

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