2013: el año más difícil de mi vida.



Comenzó mal. Atrapado en los suburbios, desesperado por salir a celebrar la noche de Año Nuevo “cómo corresponde.” Odiando estar en la casa de mis padres, con mi familia, sin opción de volver al centro a alguna fiesta. Pero lo logré, gastando bastante dinero entre medio; sólo para encontrarme en un lugar lleno de gente y música que no me gustaba. Bienvenido 2013. Una mierda.

Este sin duda ha sido un año complicado. 365 días llenos de desafíos, pruebas, lecciones de vida aprendidas a golpes y alegrías que luego se transformaron en penas. Tuvo varias cosas buenas, no lo voy a negar. Pero tras cada cosa buena hubo muchas malas. Fue un año en el que se concentraron todos los cambios que no hice durante mis veintes.

El primer semestre estuvo marcado por mis malas decisiones financieras anteriores. Viajes, fiesta desmedida y poco trabajo redujeron mis ahorros a cero. Me vi forzado a trabajar a tiempo completo en un trabajo de mierda mal pagado, siendo explotado durante más de un mes. Fui muy feliz cuando por fin pude renunciar, pero eso no aplacó el otro problema que venía experimentando hace rato. Cumplí 30 años el 25 de Enero, y desde ese momento una gran crisis vital comenzó a atormentarme. “¿Quién soy? ¿Adónde voy? ¿Qué es lo que quiero de mi vida?” Preguntas que durante mis 29 años anteriores no había logrado resolver se volvieron mucho más agudas, invadiendo mis pensamientos a diario. Y si esto no fuera poco, otro grave problema me aquejaba: el sexo. O, más bien, la ausencia de éste.

A comienzos de Mayo mi vida dio un giro. Comencé a ir a intercambios de idiomas, situación ideal para conocer nuevas personas, ampliar mi círculo social y, finalmente, adquirir la confianza suficiente como para sacudirme los 4 meses de celibato absoluto en los que había estado sumido. Pero no fue sólo sexo lo que obtuve, aunque era sólo eso lo que buscaba.

Terminaba Mayo y comenzaba el Invierno. Vientos nórdicos soplaron desde la lejana Escandinavia y la trajeron hacia mí. L, la noruega, la vikinga. La mujer más importante de mi vida dio comienzo a mi segundo semestre y le puso fin a mi mala racha sexual. Vivió junto a mí un romance de película y dejó tras de sí, al marcharse, pedazos de mi corazón esparcidos por cada lugar que visitó después de abandonarme. Pedazos que demoré más de cuatro meses , con una experiencia cercana a la muerte mediante, en devolver a mi alma.

Todo esto me lleva al presente. Escribo estas palabras acostado en mi cama, lugar que no he podido abandonar mucho desde que caí cerro abajo en San Pedro de Atacama y me quebré el pie izquierdo. Esto, como perfecto cierre de mi 2013, un año que nunca olvidaré por lo complejo que resultó ser y por el gran valor que tuvo para mí. Porque si bien omití varias otras situaciones difíciles, estos doce meses han sido caóticos. Pero, ya en las últimas horas, veo como la tormenta se va calmando, abriendo el cielo nublado y dejando caer rayos de sol y esperanza a mi vida.

Cuando terminé con mi ex, hace un poco más de un año, usé una frase muy parecida al cliché “no eres tú, soy yo.” Le dije que quería encontrarme a mí mismo, saber quién era yo solo, sin ella a mi lado. No estaba mintiendo. Casi 9 años de mi vida los compartí con ella, pero olvidé mi individualidad. 2013 fue un año duro, pero me ayudó a conseguir lo que estaba buscando. Cada prueba que superé me hizo más fuerte, cada nuevo amigo que hice amplió y mejoró mi círculo social, cada chica que conquisté me dio seguridad y mejoró mi autoestima, y la mujer que amé me permitió descubrir que tengo un corazón. Llegué a mis 30 sin estar seguro de eso ni de nada. Ahora sé quién soy, qué quiero. Sé que puedo amar y ser amado. Tengo certeza de que aunque las cosas se pongan difíciles, puedo salir adelante. Claro que, si me preguntan, prefiero pensar que desde 2014 todo va a ser mucho mejor. Después de todo, 2013 ya se acaba, y con un año de mierda como éste tengo suficiente para el resto de mi vida.

1 Comment

  1. Es bueno hacer esos análisis, aunque sea sólo una vez al año. También dan seguridad y la confianza que necesitamos sentir de nosotros mismos. Otros te lo podrán decir, pero…como que sabe más rico, descubrirlo uno mismo.

    Buen año, chico !!!

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