­Soltería 101 – Capítulo 8 – Patchwork

Estoy un poco borracho, y aunque por lo general no escribiría en estas condiciones, necesito sacar esta revelación de mi sistema. Vengo llegando de una feria de diseño y decoración que permitía entrar gratuitamente si llegabas en bicicleta. Como no soy un fan de ninguna de las temáticas de la feria, pero sí disfruto de andar en bici y de todo lo que sea gratis, asistí al evento.
Muy grata fue mi sorpresa cuando vi que habían varios puestos que ofrecían alcohol gratis: cerveza, pisco, champaña, vino. Como ya dije, si no hay que pagar, me gusta. Así que cerveza en mano recorrí la feria, viendo pinturas y fotografías casi tan atractivas como las artistas que exponían las obras. Pero no sólo las artistas eran interesantes: estaba lleno de chicas bonitas. No importaba donde mirara, siempre había más de alguna mina linda a la que echarle el ojo. La concentración de bellezas por metro cuadrado era sorprendente.
Para simular que estaba ahí por el diseño, miraba con detención cada una de las muestras de productos del lugar. De pronto, algo llamó mi atención. Era un muestrario de telas, con retazos de distintos estampados. Entonces me golpeó. Esta colección de telas era la metáfora perfecta de mi panorama actual.
Sigo atrapado en una sequía inacabable, y ésta es en gran parte mi culpa. Me gustan todas las chicas, pero de ellas solo quiero un pedazo, un momento fugaz. Quiero tomar un trozo de cada una de ellas y juntarlos todos en una sola, que a la vez no es ninguna de ellas. Más fácil: quiero estar con todas, pero con ninguna a la vez. Al igual que una dueña de casa aburrida crea un Frankenstein de cojín hecho de varios pedazos de tela, usando la técnica del patchwork; yo he buscado hacer lo mismo con las mujeres.
Con esta revelación en mente, puedo ver todo con mucha claridad. Si con mi desesperación no bastara, además tengo la cagada en la cabeza. A veces siento que necesito a alguien, pero no estoy dispuesto a profundizar ninguna relación. Simplemente no me interesa. Por otro lado, esta situación tiene un lado positivo. Mi mala fortuna en el área sentimental me ha mantenido solo, y eso me ha alejado de cometer el error de entrar en una nueva pareja sin estar preparado.
Creo que de lo anterior sólo puedo sacar una cosa en limpio: necesito estar solo. Y esto es por sanar mi mente, pero también como medida de precaución. Cuando pendejo hacía unos collages horribles, y sólo imaginarme el resultado de mi mujer de patchwork me da náuseas… aunqueeso último también puede ser el pisco.

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